Nuestra I Graduación.

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Probablemente no sea yo la persona más indicada para escribir esta nota. Lo admito, estoy acompañando al proyecto ELAM desde el año 2012. Pero me toca la responsabilidad de registrar en palabras, en nombre de la Institución, lo vivido en la Graduación de la I Cohorte de Médicos Integrales Comunitarios Internacionales. Y a pesar del poco tiempo en que he compartido con este mundo, tengo el conocimiento suficiente para decirles que no ha sido fácil. Que el esfuerzo sobrehumano de este equipo, y en esto quiero ser tajante: esta nota va dedicada a aquellos que día a día, sin descanso, sin parsimonias ni parcelas, mantienen viva a esta Escuela. Y esos, los que meten el pecho en los más nimios detalles (que al final de la jornada se convierten en las cargas de medianoche) también están de graduación. Quizás no tengan togas, ni títulos en mano. Su responsabilidad ante la historia de nuestra Patria y del mundo entero es más grande que ornamentas o símbolos algunos. No suelen ser felicitados, como a los estudiantes (merecidamente, por supuesto) internacionales que hoy llenan de júbilo nuestras instalaciones. Pero su compromiso político con el Comandante Chávez no desea ser felicitado, ni honrado. La naturaleza de este compromiso es tan profunda, tan arraigada en las emociones, los valores y la sensibilidad que su alimento es concretar objetivos.

Ellos, los que no salen en las fotografías pero están detrás de ellas; los que ordenan, limpian, cocinan, escriben, supervisan, teclean, reparan, vigilan, pintan, educan, sanan, investigan, manejan, barren, filman. Ellos, los que tienen 289 hijos que están de fiesta hoy. Ellos, que los han cuidado, alimentado, vestido, orientado, enseñado, problematizado y guiado hacia una conciencia universal de solidaridad, humanidad, de lucha contra la mercantilización de la salud y contra el capitalismo. A ellos, estas palabras desde el corazón, desde el interior de una maquinaria de corazones que no descansa, que dejaron familia, trabajos y comodidades para vivir en la Escuela y atender de primera mano cada necesidad de los estudiantes sin discriminación. Porque claro, el concepto de discriminación, aquí en la Casa del Mundo, no existe.

Que nombren otras notas de prensa los pormenores de la Ceremonia. Que se hable a nivel mundial del compromiso de Nicolás Maduro, hijo de Chávez y Presidente de nuestra nación con estos graduandos y con la ELAM. Que se discuta entonces este espaldarazo presidencial hacia la conformación de la Universidad de la Salud. Estamos más que listos, con una experiencia de 7 años para afrontar el reto. Nosotros, los que tenemos los brazos partidos y el corazón rebosante de felicidad, los que día a día y noche a noche enfrentamos a la guerra mediática contra las políticas revolucionarias de nuestro Gobierno, los que llevamos la paz del orden a los espacios educacionales, los que trasladamos a nuestros hijos por toda Venezuela, los que les damos de comer y cuidamos su salud, los que cabalgamos los procesos burocráticos y las llamadas telefónicas interminables, los que gestionamos sus papeles, los que simplemente, los amamos, como para llorar con cada entrega de título, con cada sonrisa, con cada esfuerzo logrado, con cada joven riendo y sus familiares enternecidos, los miramos desde lejos. Y les decimos, hijos: La lucha apenas está comenzando. Recuerden nuestros rostros cuando la oscuridad aceche, y sepan en todo el planeta tierra que sí se puede. Con amor, señores, todo se puede.

Viva la ELAM, carajo!

Orlando Romero Harrington.

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